Es lamentable ver como el interior del Perú se ve afectado por lluvias y cambios climáticos que dejan en la absoluta miseria a varias localidades. Cuzco es una de las ciudades más sin mencionar también Apurímac y la respuesta de las autoridades si bien ha sido rápida, no es del todo justa pues se están centrando en los turistas que si bien aportan al país con su visita y todo, no quiere decir que se deba abandonar a los pobladores de las zonas afectadas.
La madrugada del lunes, mi primo llamo casi a la 1am pidiendo ayuda pues el bus de la empresa Civa, en el que viajaba junto con su mamá y dos hermanos, se había volcado y habían varias personas heridas. No fue sino hasta el martes luego que una tía desde aquí en Lima, llamó a una radio local y se confrontó con un ministro, en que se envió por fin un helicóptero para trasladar a mi tía y otras tres personas que eran las más heridas en este accidente hacia la ciudad imperial.
Como un taxista me dijo una vez, “si un turista hubiera estado en el accidente del bus, inmediatamente se hubieran enviado ayuda, pero al ser peruanos, tenían que esperar” y queramos o no, es una realidad que debemos aceptar, al igual que los de maquinaria pesada querían cobrar para limpiar la zona devastada por huaycos y desbordes de ríos.